viernes, 4 de julio de 2014

CAROLE LOMBARD



Era encantadora, y su físico deslumbrante. Sin embargo, siempre era su carácter lo que terminaba resplandeciendo por encima de su perfecta anatomía. 

Los que pudieron conocerla aseguraban encontrar en ella a varias mujeres a la vez. Tenaz, controvertida, amiga de sus amigos, risueña, e incluso a veces......algo salvaje.

Tenía un humor ácido que sorprendía a muchos, pues su apariencia de fragilidad y elegancia engañaba respecto a su carácter decidido y emprendedor. Se relacionaba muy bien con el género masculino, pues comprendía muy bien su mundo , en el que se sentía como pez en el agua, utilizando un lenguaje muy "masculino" que dejaba a muchos con la boca abierta.

Murió con tan sólo 33 años, pero aún así su carrera cinematográfica fue muy fructífera, y cuenta en su haber con títulos inolvidables. 



Su periplo por el cine comenzó cuando tenía tan solo 12 años, al ser descubierta, mientras jugaba al beisbol con unos amigos, por un director de cine llamado Allan Dwan que le ofreció participar en una película llamada “A Perfect Crime”.

Pero fue en el año 1925 cuando a Carole firmó un contrato en la 20th Century Fox, comenzando así una carrera que fue sólida e importante. Su primer film se remonta al año 1926, siendo éste un drama de cine mudo dirigido por Howard Hawks.

Debutó en el cine sonoro junto a Clark Gable con la película “Casada por azar”(1932).



En el año 1933 se atrevió con el cine de terror mediante una película que llevó por nombre “Sobrenatural”, y este mismo año compartió cartel con Cary Grant, que también comenzaba su andadura por el cine, en una película bélica llamada “El águila y el halcón”.



En el año 1934, el "Bolero" bailado junto a George Raft, subió la temperatura a más de uno.


En aquella época se hizo muy popular un subgénero llamado Screwball Comedy, y Carole apareció en él con la impecable comedia "Candidata a millonaria" (1935), en la que la actriz y Fred MacMurray, nos regalaron secuencias ingeniosas y divertidísimas.



En el año 1936 intervino en una ingeniosa y brillante sátira sobre la alta sociedad que se llamó “Al servicio de las damas”, y que protagonizó junto a William Powell, que por cierto posteriormente se convertiría en su marido.

Su carrera iba "viento en popa", y títulos como  “Comenzó en el Trópico”, bajo la dirección de Mitchell Leisen, y compartiendo reparto con figuras  como Fred MacMurray, Dorothy Lamour o un jovencísimo Anthony Quinn, o “La reina de Nueva York”, demostraron que no se habían equivocado al apostar por ella.




En el melodrama “Dos mujeres y un amor”(1939), compartió de nuevo protagonismo con Cary Grant , en un film totalmente adaptado a los gustos de una época en la que tanto el divorcio , como las separaciones matrimoniales estaban mal vistos ética y moralmente.



"Matrimonio Original" (1940) fue la única comedia que rodó Hitchcock en tierras americanas, y tuvo como protagonista a la actriz. Por cierto años más tarde Hitchcock manifestó que la cinta había supuesto para él una perdida de tiempo, pero también declaró que la presencia de Carole fue espléndida.



Su última aparición en el cine antes de su temprana muerte se produjo en una insuperable, inteligente y magistral parodia antinazi llamada “Ser o no ser”(1942). 

Dirigida por el gran Ernest Lubitsch y protagonizada por Carole, Jack Benny y Robert Stack entre otros, pasa por ser la comedia con mayor humor corrosivo que se filmara en el cine americano sobre el régimen nazi. Carole murió al finalizar el rodaje de esta película en un fatídico accidente de avión. Los hechos sucedieron cuando  Carole  se trasladó en avioneta a su pueblo natal para vender Bonos de guerra, y ayudar así a las tropas americanas.

Durante el estreno de “Ser o no ser”, todo eran murmullos y desolación al visionar a la gran Carole en imágenes, que ella misma nunca llegó a ver.

Su por entonces marido Clark Gable, al enterarse de su muerte cayó en una profunda depresión.


A raíz de su muerte Gable abandonó el cine por un tiempo,  y se alistó en el ejercito para intentar superar esta dolorosa pérdida.

Carole se marchó joven, como lo hacen todos los mitos.

Con 33 años la muerte puso fin a una existencia que empezaba prácticamente a recompensarle afectiva, y profesionalmente.

Nos dejó como legado maravillosas fotografías, y no menos maravillosas películas. Sin duda Carole fue, durante un tiempo, la "Reina de la comedia" de aquella época dorada de Hollywood, y lo cierto es que tantos años después pocas, por no decir ninguna, han ensombrecido su recuerdo.






lunes, 9 de junio de 2014

CUATRO AÑOS NO ES NADA



Emulando la preciosa canción de Gardel comienzo este post, que no es más que un agradecimiento a todas aquellas personas que fielmente han seguido mis publicaciones, y que han dedicado una parte de su tiempo para comentar mis escritos.

Sentir que es un soplo la vida....que veinte años no es nada. Sin embargo para mi estos cuatro años han significado tanto, que me parece que han sido muchos más.

Años repletos de vidas ajenas, vidas de actrices que, aunque lejanas en el tiempo, me parecían fascinantes. Cuatro años en los que he descubierto, que cada existencia merece un recuerdo, porque más allá del mito en que muchas de ellas se han convertido, existen otras tantas que sin serlo, resultan igual de encantadoras o incluso más. 







Por lo tanto estos cuatro años han sido enriquecedores en muchas cuestiones. Cuando comencé a pasearme por estos lares la inseguridad me invadía. Siempre me gustó escribir.., pero lo típico, diarios, poemas, cositas que tan sólo yo podía ver, por lo tanto para mi supuso una gran responsabilidad atreverme a escribir sobre estas actrices, ya que sabía a ciencia cierta que alguien lo leería, y no sabía cual sería la respuesta, ni si lo aquí plasmado sería del agrado o no de la gente.

Cada entrada publicada cuenta con una dedicación, que aunque invisible a los ojos de las personas que la leen, a mi me ha servido de aprendizaje, tanto para ir enriqueciendo el lenguaje, como para ir conociendo en más profundidad el mundo del cine.





He tenido el placer de intercambiar opiniones con personas encantadoras, educadas, y humildes, en la misma medida que sabias, que me han regalado sus conocimientos con una naturalidad impagable. 

Desde Jean Harlow, mi primera publicación, hasta el día de hoy han pasado muchas cosas, tanto en mi andadura por la vida virtual, como en mi vida real (como dice Gardel en su canción la frente algo más marchita y luzco alguna que otra cana más), pero sin duda ha sido, y es una experiencia gratificante, que me ha hecho más llevaderos los problemas cotidianos, y que ha llenado de alegría muchos de mis momentos en soledad.

Daros las gracias a todos y cada uno de los que habéis pasado por aquí durante estos cuatro años. Y por supuesto dar las gracias especialmente a las personas, no hace falta decir nombres pues de sobra saben el cariño que siento por ellas, que han dedicado una parte de su tiempo a comentar mis publicaciones. 

Y como revisando esta publicación, me ha parecido que quizá queda demasiado nostálgica, allá van unas fotos la mar de  veraniegas, como no podía ser de otra manera,de esas maravillosas actrices que algún día "visitaron" este espacio mío















martes, 13 de mayo de 2014

JEAN ARTHUR





Quizá sea poca la gente que recuerde hoy en día a esta actriz nacida en Norteamérica a principios del siglo pasado, pero durante varias décadas fue la preferida del público y de muchos directores que adoraban ante todo su carácter extrovertido y su gran desparpajo ante la cámara.

Sus dos hermanos siempre fueron para ella fuente de inspiración, y al ser éstos muchachos aventureros, la pequeña Georgianna, ese fue su nombre real, quiso imitarlos desde su más tierna infancia.

Era menudita y de voz aflautada, pero su desenvoltura, un atractivo rostro y una seguridad en sí misma apabullante, la llevaron a probar suerte en un mundo, el del cine, en el que debutó de la mano de John Ford con un papel secundario, pero bastante relevante en la película "Cameo Kirby" (1923)



Durante sus primera época en el cine silente y principios del sonoro, trabajó en numerosas películas pero siempre como secundaria, y aunque este hecho le sirvió de aprendizaje, la joven deseaba algún papel más destacado con el que por fin darse a conocer al gran público y convertirse  en una estrella reconocida.


Era raro que nadie hubiese percibido en ella ese encanto de rubia etérea y deliciosa, y sobre todo que tampoco hubiesen reparado en la gran cómica que se escondía tras esa delicada imagen.


Así que algo desencantada, pero con un buen aprendizaje a sus espaldas, decidió probar suerte en la cuna del teatro que era Broadway.

Fue allí donde la actriz terminó de perfeccionar su talento artístico, y volvió a Hollywood dispuesta a comerse el mundo.



La hora de su triunfo se acercaba y fue en el año 1935, cuando de nuevo John Ford le dio una nueva oportunidad con "Pasaporte a la fama", en la que compartió protagonismo con Edward G. Robinson.



Este fue el inicio de una carrera triunfante, plagada de buenos títulos firmados por los mejores directores de la época.

De hecho en los años treinta fue la reina absoluta de la Columbia, y la actriz elegida por Frank Capra para muchas de sus películas.

Estos son algunos de los maravilloso títulos que protagonizó la actriz durante la década de los años treinta:


"El secreto de vivir" (1936) Frank Capra
"Bufallo Bill" (1936) Cecil B. de Mille 
"Cena de medianoche" Frank Borzage
"Vive como quieras" (1938) Frank Capra
"Caballero sin espada" (1939) Frank Capra
"Sólo los ángeles tiene alas" (1939) Howard Hawks










También apasionantes fueron los años cuarenta para la actriz que, ya consagrada, siguió cosechando éxitos, quizá no tan notorios como en la década anterior pero sí muy productivos, de la mano de buenos directores y compañeros de reparto maravillosos.

"El asunto del día" (1942) George Stevens, "La chica y el vaquero" (1943) William A. Seiter , "El amor llamó dos veces" (1943) George Stevens o "Berlín Occidente" (1948) Billy Wilder.



"




Los años cincuenta fueron los de su retiro. Pero lo hizo a lo grande, tal y como ella se merecía tras una extensa y elogiable carrera. Con la maravillosa "Raices Profundas" ( 1953) George Stevens,  dijo adiós a la pantalla grande, de la forma más esplendorosa y digna que jamás hubiese imaginado.


Recordar el nombre de esta actriz, ha supuesto para mi recordar la misma historia del cine. Aquél cine lleno de talento, sueños, nombres y títulos que en mi memoria cinéfila, siempre serán inolvidables.



domingo, 13 de abril de 2014

LAS MUJERES DE BUÑUEL



Siempre he sentido una fascinación extraña por el cine de Buñuel. Me gusta ese ambiente perturbador e incluso pelín pecaminoso que siempre ha caracterizado a su obra. 

La primera vez que me encontré cara a cara con los "delirios" de Buñuel fue en la adolescencia, y con la película "El ángel exterminador".

La atracción ante semejante rareza fue inmediata. ¿Qué conclusión racional podría encontrar tras haberla visionado? Pues lo cierto es que ninguna, porque en realidad, más allá de la evidente crítica a la burguesía , me pareció un verdadero disparate.

Pero...... que disparate tan hipnótico!!!




Comencé entonces mi periplo por su cine. Ya tenía constancia de que siendo prácticamente un muchacho  había logrado inquietar al público con un cortometraje llamado "Un perro andaluz";  pero... !que difícil era en aquellos tiempos de mi adolescencia en los que Internet ni siquiera estaba en proyecto, poder acceder  a este tipo de cine!

Infinita paciencia, y un día en la 2 programaron para un lunes por la noche la tan deseada producción.

Ni  mi peor `pesadilla podría haberme provocado las sensaciones malsanas que me provocó esta obra.

Qué imágenes más sugestivas! Sentí esa misma atracción morbosa, creo que ésto es algo inherente al ser humano, que nos hace volver la cabeza ante un accidente de tráfico: no queremos verlo, pero la curiosidad ante lo escabroso es inevitable...., por lo menos en mi caso.

Me llamó profundamente la atención la actitud de la mujer que se sienta sumisa y dócilmente en la silla, y que imperturbable se deja cortar el ojo como si tal cosa. Y es que en todas sus películas Buñuel otorga un papel relevante, para bien o para mal, a la figura de la mujer.






Ahí tenemos también el caso de Silvia Pinal en  "Viridiana". Su personaje es el de una mujer inocente y pura, pero que, aún con estas virginales características, resulta tentadora ante los ojos abyectos de su tío. El deseo de la carne que incita, aún sin pretenderlo, conducirá al hombre a la absoluta fatalidad. 

Sus mujeres fatales quedan lejos del arquetipo que tan famoso hiciera Hollywood, pero la subjetividad de Buñuel siempre las presenta como criaturas provocadoras, que finalmente acaban invadiendo y desorganizando el mundo masculino.




En "Simón del desierto",  la mujer aparece como una diablesa tentadora que intenta desmoronar el ánimo de Simón. Una mala pécora que con su malignidad pretende destruir todas las creencias de este singular personaje.




"Belle de Jour". De nuevo Buñuel le confiere a la mujer,  mediante el personaje de Severine, una especie de dualidad perversa.

Severine.. acomodada señora de la burguesía, que tanto desprecia Buñuel, resulta ser de todo menos decorosa.






En "Tristana", la mujer es una víctima inocente de la lujuria del hombre, aunque lo cierto es que el asedio psicológico y sexual de Don Lope, ira transformando a esa preciosa chica, angelical y sumisa, en una mujer fría y siniestra.




En "Los olvidados" la figura materna cobra vida a través de una madre  desnaturalizada, que desprecia a su hijo en varias ocasiones. De esta manera el director convierte a la mujer madre, en un ser maligno, incapaz de sentir la mínima empatia con el fruto de su vientre.




Terminaré este pequeño recorrido por el particular universo de este director, creo que fue la última película de su extensa carrera, con "Ese oscuro objeto del deseo".

El retrato de la mujer en esta libre adaptación de la novela de Pierre Louys , resulta en todo caso, bajo mi punto de vista, diferente a los anteriormente expuestos.

Aquí la mujer es atractiva, sexy y en cierto modo intimidatoria, pero aunque le gusta ser admirada, no parece expresar su propio deseo.





Esta reseña se me ocurrió al encontrar un artículo sobre Buñuel, en el que se hacia hincapié en su notable misoginia, comparándolo con otro genio como fue Hitchcock.

Sea como fuere, en mi no ha existido ningún ánimo de desvirtuar su imagen, ya que siento una gran admiración por este director español, cuyo cine surrealista me resulta sumamente atrayente. Tal vez sus películas fueran una proyección de sus propios traumas.. casi estoy segura de ello. Pero no por ésto, dejó de hacernos sentir emociones y sentimientos: esa fue, y será, la magia de Buñuel.

lunes, 10 de marzo de 2014

AQUELLAS MARAVILLOSAS ACTRICES PRECODE



Siempre he sentido predilección por el cine que se rodó en las décadas veinte y treinta del siglo pasado. Pienso que fueron décadas muy fructíferas en las que, aunque se comenzaba a experimentar con este novedoso arte, se consiguieron resultados maravillosos que con el transcurso de los años, han sido reconocidos como auténticas joyas del séptimo arte.

También me resulta muy atrayente todo aquél glamour que rodeaba a los intérpretes de la época. Aunque si hay que contar las cosas con la veracidad que cuenta la misma historia del cine, las primeras estrellas que hicieron disfrutar a los espectadores eran prácticamente anónimas, ya que lo único que aparecía en los rústicos títulos de crédito de la época, eran el nombre de la película y la marca registrada.

Más viendo que los intérpretes gozaban de una gran simpatía y admiración por parte del público , decidieron dar más relevancia al actor cuyo nombre comenzó a aparecer en un lugar privilegiado de los créditos, trazándose de esta manera una pequeña pincelada de lo que más tarde se conocería como Star System.

Nombres como el de Rodolfo Valentino, Douglas Fairbanks, Mary Pickford, Theda Bara, Gloria Swanson o la gran Nazimova que fue actriz  y productora de obras tanto cinematográficas como teatrales, a los que el público convirtió, de la noche a la mañana, en dioses inalcanzables.




El papel de la mujer en el cine en aquellos años fue fundamental para convertir lo que comenzó simplemente como una atracción para las clases más bajas, en un auténtico fenómeno social del que todos querían disfrutar.

Al principio de la historia del cine, la mujer tenía unos roles claramente establecidos: la ingenua, la vampiresa, la chica de provincias que busca suerte en la gran ciudad etc

Pero a partir de los años veinte, las actrices encarnaron personajes muy complejos para la época. Se mostraron ante el publico como mujeres femeninas y sofisticadas, pero atrevidas y dominantes de su vida, sus ilusiones, sus proyectos profesionales.....y su sexualidad.

No es que el entorno social en América estuviese cambiando y este hecho se reflejara en el cine; la mujer en su día a día seguía manteniendo el mismo rol de sumisa ante el hombre, pero los avispados mandatarios del cine se percataron de que estas mujeres provocadoras, eran el gancho perfecto para un espectador poco acostumbrado a encontrarse en la vida real con féminas tan emprendedoras y autosuficientes: un verdadero escándalo para la época.


La primera actriz que se ganó a pulso el título de provocadora fue sin duda Mae West. Bajo esa apariencia de vampiresa, se escondía una mujer de pensamiento libre, a la que nadie conseguía callar. Sus populares citas han pasado a la historia, pero las provocadoras palabras de Mae, no se las llevaba el viento como en otros casos que no pasaban de ser frases estudiadas y escritas por guionistas que pretendían escandalizar al público. En el caso de esta mujer, la profunda convicción que tenía de su libertad y de su igualdad con el hombre, la llevó a experimentar con producciones arriesgadas, en las que mostraba sin prejuicios las diferentes maneras de ver y disfrutar de la sexualidad, amén de dotar a la mujer de una óptima capacidad para emprender proyectos: ella misma aventuró su dinero y su reputación en numerosas ocasiones, dando así testimonio de esta cuestión en primera persona.

Aunque Mae se dedicó principalmente al vodevil, y cuando llegó al cine ya rozaba la cuarentena, tan sólo hicieron falta siete u ocho películas para inmortalizarla en el cine.


"Lady Lou, nacida para pecar"  o "No es pecado" son una pequeña pero buenísima muestra, de lo afilada que tenía la lengua esta mujer.






Los casos de Theda Bara o el de Jean Harlow, fueron quizá más premeditados, ya que sus atrayentes personalidades fueron más un producto de marketing por parte de los estudios, que otra cosa.

A Theda Bara, le inventaron unos orígenes orientales y misteriosos, y con Jean Harlow encontraron a la mujer perfecta para escandalizar a la población debido a su bonito físico, su espontaneidad, y su imparable ambición.

Lo cierto es que Jean Harlow no era considerada una buena actriz, pero al público le encantaba verla en la gran pantalla toda deshinibida ella, y toreando con esmero y arrogancia, a la puritana sociedad de la época.

Títulos como "La Pelirroja" o "Tierra de pasión" en los que encarnaba a mujeres fuertes, decididas conscientes del poder de seducción que les otorgaba su cuerpo, que por otra parte insinuaban descaradamente.





Miriam Hopkins también fue de las actrices que decidió interpretar personajes sustanciosos y temerarios para la época, como hizo en la película "Una mujer para dos" en la que como su propio nombre indica compartía pasión con dos hombres al mismo tiempo.

El entrañable Tarzán igualmente se las tuvo que ver con una mujer de personalidad liberal, y lo pudimos ver junto a una Jane de lo más seductora, quizá Maureen O'Sullivan fue la primera que se atrevió a mostrar su cuerpo desnudo en el cine, nadando desnuda en los peligrosos ríos africanos.




Una película que siempre se suele poner de ejemplo como la más representativa de la época anterior al código Hays, es "BabyFace" (1933). Bárbara Stanwyck deslumbrante en el papel de devoradora de hombres, astuta y depredadora, que utilizando todos sus encantos y su inteligencia logra escalar posiciones sociales, aunque a su paso queden destrozados algunos corazones. 





Otro ejemplo de actriz guerrera fue Norma Shearer, que en el año 1930 y con la película "La divorciada" se atrevió a mostrar el tema del adulterio femenino con toda la naturalidad del mundo.

La lista de actrices que decidieron apostar por el cambio de rol y encarnar este tipo de personajes de mujeres liberales, decididas y arriesgadas fue muy sustanciosa. Nombres como Constance Bennet, Joan Blondell, Claudette Colbert, Joan Crawford o la mismísima Greta, que se atrevieron a mostrar con naturalidad actitudes de mujeres libres y valientes en un mundo hostil dominado por los hombres. 

Estas mujeres aportaron al cine la frescura, la naturalidad, la libertad que necesitaba una sociedad reprimida, y se convirtieron en ejemplo para miles de mujeres anónimas que deseaban para sí mismas esa fuerza y esa determinación para afrontar la vida.

Fue una época maravillosa, imaginativa, de estética preciosa y sobre todo rompedora en cuanto a estereotipos femeninos.... hasta que vino un tal Hays y se encargó de destrozar todo lo conseguido.







sábado, 22 de febrero de 2014

JAYNE MANSFIELD

Ni tan siquiera cabe preguntarse con qué atributos contó Jayne para hacerse tan popular, pues los cierto es que era bastante obvio. Tal vez sus interpretaciones no fueran las de una maravillosa actriz , pero la fama la obtuvo fácilmente, ya el público la acogió gratamente, y con el paso de los años la  inmortalizó, convirtiéndola en un recuerdo simpático y maravilloso.

Tenía una filosofía de la vida muy particular. Era dueña de un agudo y divertido sentido del humor,  particularidad ésta, que le otorgaba la capacidad de disfrutar la vida minuto a minuto.

La opulencia de su físico, lo que se conoce popularmente como una mujer con curvas, hizo que la Fox pretendiera lanzarla como sustituta de Marilyn, que por aquellas fechas les daba más problemas con sus reivindicaciones profesionales, que alegrías con sus películas, pero Jayne en realidad, poco tenía que ver con la citada artista.

Mucho más voluminosa, tal vez hubiera sido mejor sustituta por ejemplo de Mae West a la que le unía el mismo tipo de vida, las mismas extravagancias, y el mismo peculiar sentido del humor. Pintó y decoró toda su mansión de color rosa, y su por entonces marido el musculoso Mickey Hargytay, mandó escribir en el fondo de la piscina la frase I love Jayne. Estos ejemplos ponen de manifiesto la importante contribución que realizó Jayne al periodo Kitsch de la época. Sus puestas en escena, solían ser inolvidables, bien por sus atuendos, que dejaban poco a la imaginación, o bien por sus explosivas declaraciones, como por ejemplo cuando afirmó que su marido le había llenado la piscina con champagne rosado.

Vera Jayne Palmer, nació en Pennsylvania el 19 de Abril de 1933. Su padre fue un adinerado abogado, y tras la muerte de éste, su madre ya casada en segundas nupcias, se trasladó junto con la pequeña Jayne a la ciudad de Dallas.

Comenzó su andadura por los escenarios, cuando aún estaba en la Universidad, donde participó en algunas obras de teatro. 

Contrajo matrimonio con tan sólo 17 años, con un compañero de Universidad llamado Paul Mansfield, del que conservó su apellido cuando se convirtió en una estrella y con el que tuvo a su primera hija.

Por aquellas fechas aún no era la rubia explosiva que más tarde el público conocería, sino una morena, atractiva pero de lo más discreta, discreta en la medida que su anatomía exuberante se lo permitía claro está.

Parece ser que sus inicios en el cine se produjeron en la película”La sirena de las aguas verdes”(1955), pero no como participante de la película, sino como acomodadora del cine en que se estrenó la película.Tan generosa anatomía, no paso desapercibida para la prensa que allí se encontraba cubriendo la noticia del estreno, y su albúm personal fue a parar a los estudios de la Warner.

Comenzó a protagonizar pequeños papeles en varias películas, de las que cabe destacar una en concreto que fue ” Pete Kelly’s Blues”(1955).

Por estas fechas ya se había divorciado de su primer marido, debido a que había conocido a un musculoso atleta que parecía ser más afin con sus gustos personales en cuanto a caballeros. Se enamoró locamente, y con el compartió, aparte de tres retoños, numerosas galas y espectáculos que hicieron las delicias del público debido a su extravagancia.

Pero ella seguía con su empeño de triunfar como actriz, y compaginaba los espectáculos en directo junto a su marido con títulos como  “The Girl Can’t Help” junto a Tom Ewell . 

En su siguiente película “Una mujer de cuidado”(1957), interpretó el papel de estrella de Hollywood, junto al actor Tony Randall. Su intento de parodiar a la Monroe fue en vano, pero la verdad es que Jayne estuvo deliciosa, y demostró que podía , sobradamente, convertirse en una estrella de cine.

En “Bésalas por mí”(1957), trabajó con el archiconocido Cary Grant, interpretando la actriz, una vez más, el papel de rubia tonta. Pero contrariamente a lo que se suponía  la película no tuvo el éxito esperado, y fue un fracaso de taquilla.


En el año 1958, intervino en “La rubia y el sheriff” una parodia de western delirante y cómico,que rodó en Inglaterra junto a Kieron Moore. Tras este film, volvió a rodar otros dos títulos en Inglaterra, que no beneficiaron para nada a su carrera. 

Poco a poco, su trayectoria por el cine se fue deteriorando, hasta el extremo de protagonizar películas que caían prácticamente en el mal gusto. De esta penosa etapa tan sólo cabe recordar “The George Raft Story”(1962), un curioso film en el cual Jayne intentó dar vida a una gran dama de Hollywood llamada Betty Grable.

Mientras interpretaba estas mediocres películas, en las que por otra parte no tenía ni el más mínimo pudor en mostrar el voluptuoso cuerpo que Dios y sus padres le habían dado, también trabajaba haciendo strip-teases en los escenarios de Las Vegas.

Lo más curioso es que con sus espectáculos en directo sí que lograba un lleno absoluto, al igual que con sus apariciones en la prensa amarilla, donde sus fotografías eran muy bien recibidas por los lectores.

Estos números de cabaret, ideados por ella y por su musculoso marido, los llevaron a trabajar por innumerables ciudades tanto americanas como europeas.

Se encontraban ensayando uno de estos números, cuando tuvieron el accidente que les costó la vida. Este terrible accidente segó la vida de Jayne y su pareja, y milagrosamente salieron ilesos sus tres hijos que viajaban en el asiento de atrás. 

Circula la leyenda de que Jayne fue decapitada en el impacto sufrido contra el camión , pero las informaciones oficiales siempre desmintieron este hecho, apuntando a que todo se trataba de un macabro error, al confundir una de las tantas pelucas que Jayne utilizaba para sus actuaciones, que quedó tirada por el impacto en la calzada, con su propia cabeza.

A partir de su trágica muerte su reputación creció a pasos agigantados, y hoy en día prácticamente se ha situado , a la altura de grandes leyendas de Hollywood. 

Representó los aspectos más vistosos y sexuales de una época. Fue una enorme mujer, entrañable, que ni en sus momentos más decadentes perdió su agudo sentido del humor.